Mercado de cambios o la ilusión del dólar a menos de $10

La economía argentina se encuentra en una situación compleja por donde se la mire. Al cada vez más negativo escenario que ha llevado la gestión kirchnerista a la economía, se le suman los nubarrones del contexto internacional.

En el frente externo, se acerca la suba de la tasa de interés de los Estados Unidos, lo que acentúa el fortalecimiento del dólar, lo que se traduce en una debilidad de las monedas de los países emergentes y una caída de los precios de los commodities. Asimismo, China y Brasil, principales destinos de las exportaciones argentinas, se encuentran o bien creciendo a menores tasas o en recesión. De esta forma, las ventas al exterior se contraen por menores precios y cantidades.

En tanto, en el contexto interno, si bien hay numerosos desajustes a nivel macroeconómico, el análisis se concentra en los desequilibrios existentes en el mercado de cambios y los efectos perjudiciales para el normal desempeño de la economía.

En primer lugar, hay que destacar que el “cepo cambiario” ha logrado generar la ilusión de un dólar a menos de $10. Sin embargo, es un valor teórico: no es posible acceder a la divisa a este precio. El gobierno – arbitrariamente – ha fijado distintas alícuotas que actúan como una sobretasa para el precio de la moneda estadounidense, dando lugar a una economía con tipos de cambio múltiples.

Asimismo, además de las divisas que se pueden adquirir en el mercado oficial con distintos recargos existen otras cotizaciones como el contado con liqui o el blue: nadie quiere quedarse sin dólares (o dicho de otra manera, nadie quiere quedarse con pesos que cada vez valen menos).

Este esquema cambiario genera numerosos desequilibrios. Uno de los más importante es la escasez divisas, asociada a la falta de crédito externo. La falta de dólares presiona sobre las – cada vez menores – reservas internacionales del banco central y el gobierno en vez de dejar que la oferta y la demanda fijen el precio de equilibrio de la divisa, se concentra en administrar la escasez a través de restricciones cuantitativas.

Esta escasez de divisas, a su vez, se debe a la falta de crédito externo o inversiones. Es que los tenedores de dólares se enfrentan a varios dilemas a la hora de “entrar” en la economía argentina: ¿para qué “ingresar” si no se puede “salir” (debido a la existencia de prohibiciones para el giro de dividendos al exterior)?, y en caso de poder “salir”, ¿a qué tipo de cambio?

Estas dos sencillas preguntas, hoy por hoy no tienen respuesta. De esta forma, los capitales externos no ingresarán a la economía hasta que se unifique el tipo de cambio y se sincere el valor del mismo, en un nivel en el que el sector externo se auto-equilibre.

Por otra parte, frente a las elecciones presidenciales del próximo 25 de octubre, los candidatos han prometido el ingreso de capitales. Sin embargo ninguno dijo como lo hará. El más conservador (en término de montos) prometió traer U$S 30.000 millones: más que las reservas actuales y casi el doble de la inversión extranjera que ingresaba en la década del ’90, en pleno auge de las privatizaciones. Adicionalmente hay que recordar que durante ese período el país era el receptor del 30% de la inversión extranjera, y durante 2014 no alcanzamos ni el 5% del total.

Dejando de lado el monto (que es de suma importancia), hay que concentrarse primero en qué hacer para que los dólares empiecen a ingresar, aunque sea de a poco. El paso principal es generar confianza y credibilidad, algo que la gestión actual ha perdido por completo, desde el momento que dicen: “no vamos a devaluar” y pasamos de un dólar “libre” a $3 a uno a $16, o de uno “racionado” de $8 en enero 2014 a $9,40 a fin de septiembre 2015 (+17,5%). Es el “relato”.

A su vez, la unificación del mercado generará una “suba” del tipo de cambio oficial, pero dado que no se accede a la divisa a este valor, debe destacar que la devaluación implícita ya se encuentra convalidada por el mercado. Asimismo, es probable que baje el precio del blue, ya que el exceso de demanda se explica por la restricción. De esta forma, se estima que el valor del dólar se ubicará en torno a los $13/$14.

Debido a que los mercados operan al tipo de cambio libre (y no a la “ilusión” del valor oficial), la suba del tipo de cambio no se trasladará en gran proporción a precios porque ya está internalizado el valor informal. Esto permitirá una corrección nominal con escaso efecto sobre la inflación.

Por último, debe destacarse que la devaluación no es la única herramienta para recuperar la competitividad perdida debido al aumento de la inflación por encima del tipo de cambio nominal. Es más, si sólo se utiliza esa herramienta, no existen efectos reales (todo se traduce en ajuste de precios). Por lo tanto, junto a la unificación del tipo de cambio y la corrección de su valor es necesario implementar plan antiinflacionario de carácter integral, focalizado en ajustar el gasto público a la disponibilidad de recursos, y corregir las distorsiones fiscales, tales como las retenciones, con el fin de generar un esquema de confianza, certidumbre y competitividad que permitan a la economía reinsertarse en el mercado mundial de bienes, servicios y capitales.

Publicado el 06/10/15 en CATALAXIA Consultores

https://catalaxiaconsultores.files.wordpress.com/2015/09/15-10-06-nota-de-coyuntura.pdf

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